~ TALLER ~

 

 

 

 

 

          Ubicado en una antigua casa señorial del centro de la Antigua y Noble Villa de Torrelaguna, en la Sierra Norte de Madrid, en mi taller llevo a cabo la realización de todos mis trabajos. Esto me posibilita estar en control de todo el proceso de construcción.

 

 


 

 

 

     La selección de las maderas es, como puedes imaginar, uno de los puntos clave del proceso. Compro la madera para las cajas en aserraderos de la vertiente Norte del Sistema Central (Segovia principalmente) en forma de tronco –a ser posible talados en “el menguante” de Enero o Febrero que luego pido (o suplico) que me corten de una forma muy especifica, siguiendo a los maestros antiguos.

       A esto le sigue un proceso de secado al aire no inferior a cinco años. Esto, lejos de ser un capricho o un secreto, no es sino la garantía de que el instrumento no se deformará cuando se vea sometido a los niveles de sequedad del aire que sufrimos por estas latitudes.

       Los frutales –nogal y cerezo- que habitualmente uso para los puentes provienen también de plantaciones españolas. El haya y el roble que uso para los clavijeros son generalmente franceses, y el abeto para las tablas de resonancia viene de la Selva Negra y de Austria. Una materia prima de calidad me garantiza de salida llegar a los resultados deseados.

      Por otro lado, estando al tanto y llevando a cabo personalmente cada una de las fases del proceso me aseguro de que cada instrumento tenga una atención y un carácter distintivo, y esto es lo que convierte a mis claves en verdaderos productos artesanales.

 

 


 

 

 

 

          Desde el inicio de mi carrera, allá por 1.986, la restauración de instrumentos antiguos ha ocupado una parte importante de mi actividad. A ella debo un conocimiento de primera mano de muchas de las técnicas constructivas del pasado que utilizo en mi trabajo diario, además de ser un testimonio acústico-histórico insustituible.

 

 

 


 

 

       El clave es también un objeto visual. Hoy en día la mayoría de las personas prefieren una decoración de colores sólidos y líneas sencillas, nada que ver con lo que en los siglos XVII y XVIII era habitual. Ofrezco pues una decoración moderna, sencilla y elegante con la que uno se pueda sentir cómodo, y como alternativa para los connoissieurs una decoración más historicista (y más atrevida para el observador moderno).

 

 

          - La decoración sobre la tabla de resonancia y todas aquellas en el exterior que requieran la participación de un artista-decorador, se negocian por separado. -